Categoría: ↬ Esto de ser aprendiz.

¿Aprender en una comunidad virtual?

¿Qué es lo que sucede con lo que no se aprende dentro de los espacios oficiales de educación? Resulta, que lo no aprendido se aprehende en los espacios extracurriculares (no tienen nada que ver con los conocimientos certificados). Este tipo de aprendizaje concebido (lo autodidacto) es igual de importante y significativo que un aprendizaje asistido (lo formal).

Esta entrada tiene la pretensión de analizar la idea de un aprendizaje informal (dentro de una comunidad virtual) de poder entender de qué va el aprender a través de toda este torrente de información que existe actualmente, con la intención clara de: aprender por querer, querer para aprender. Si bien es cierto que la tecnología no nos atenderá los problemas que circulan hoy día tanto online como offline (Mundo Red, El qué y el cómo), entendamos que es necesario saber aprender y sobre todo entender los procesos y las formas en que se organiza y se estudia la información.

¿Qué sucede si tengo la intención de aprender a través de Internet?

Se puede aprender de muchas formas, no hay metodologías precisas, ni unas mejores que otras . Construir conocimiento a través de este medio de comunicación eficaz (Internet) permite desarrollar una metodología de aprendizaje individual. Por medio de un curso en línea (MOOCs), a través de generar entornos personales de aprendizaje (aprender de otros y con otros), las comunidades virtuales (aprendizaje continuo | aprendizaje en red) o una combinación de los espacios físicos y virtuales como la modalidad educativa b-learning o dicho de otra manera, la instrucción semi-presencial, el poder combinar estas dos perspectivas de aprendizaje: lo formal con lo informal.

Las vías para aprender más fuertes(actualmente) por medio de la red son los cursos en línea (MOOCs) y las comunidades virtuales. Es necesario e importante saber que existe una sutil diferencia entre una y otra manera.

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Tomar un curso en línea implica formar parte de una red (hay muchas personas implicadas en aprender lo mismo que yo, pero no necesariamente llevamos la misma mecánica de estudio, al final de cuentas, cada persona aprende diferente, a su propio ritmo y necesidad, pero básicamente hay un objetivo en común; aprender). Formar parte de una comunidad virtual también es formar parte de una red ( en una comunidad siempre se persiguen objetivos particulares, bajo la idea de que todos aprenden con y por todos, incentivando un aprendizaje continuo).

¿Cuál es la sutil diferencia, si las dos vías de aprendizaje significan aprender en red? Los cursos en línea inician y terminan en cualquier momento, pero las comunidades virtuales siguen activas, tienen un punto de arranque y nunca se ve cerca su punto final, porque consecutivamente seguirán llegando más interesados, que formarán parte de los miembros de ese grupo de aprendizaje, donde actualizarán los contenidos y los recursos para afianzar el cometido de la comunidad (el objetivo común es el que aglutina a la comunidad). La vida de una comunidad virtual o grupo de aprendizaje (como me gusta llamarlo), depende de la actividad constante de los miembros, la competencia digital de cada uno, que es ser capaz de usar la tecnología para buscar, evaluar, almacenar, producir, compartir y comunicar en redes de colaboración a través de Internet, añadiría también, la capacidad de saber construir un aprendizaje autodirigido. Un curso en línea como una comunidad virtual son redes de colaboración.

Cuando ese conocimiento individual se comparte, en comunidad, enriquece la experiencia de aprendizaje individual. Todo ese conocimiento con el que contamos, se enriquece cuando se comparte a través de una red de aprendizaje. Y el hecho de compartir ideas significa crear en conjunto, originando discusión, analizando, buscando nuevas formas de resolver problemas a través de la interacción.

 

¿Aprender en una comunidad virtual? Sí. Actualmente existen muchos campos profesionales que se cruzan con el nuestro, todo gracias a la increíble cantidad de información y conocimiento que se comparte día con día. Existirán muchos cursos que ofrezcan colmar nuestras expectativas por medio de la red, pero una forma de seguir construyendo y actualizando ese aprendizaje es a través de una comunidad virtual. Y algo que es sumamente importante  en ese cometido es entender que entre más diverso sea ese grupo de aprendizaje( aprendices con experiencia o expertos en la materia, perfiles profesionales distintos, principiantes, etc.), más independiente (los miembros siempre tendrán objetivos particulares, no necesariamente iguales a los demás) e inteligente será.

Importante:

Todo lo que se pueda participar en una comunidad debe ser accesible y reutilizable, esto es: la valía de una comunidad es compartir conocimiento. Crear y compartir es aprender dos veces y esto permite afianzar el conocimiento.

Aquel que emprende un aprendizaje a través de una comunidad tiende a organizar su propio aprendizaje y sabiendo utilizar las herramientas necesarias (tecnología 2.0 | habilidades digitales) puede definir sus propios propósitos dentro del grupo, sin dejar de colaborar en él.

El aprendizaje requiere de experiencia con actividades(compartir, organizar, colaborar, crear) a través de un entorno(la comunidad virtual).

La información que pueda llegar a la comunidad no significa conocimiento. El conocimiento implica un proceso  de aprendizaje.

Un aprendiz o alguien que intente aprender, no sólo lo hace por medio de un profesor de aula, o de un libro de texto, aprende de diversas maneras, por medio de la tecnología concebida hoy día, a través de los medios de comunicación, familiares, amigos, conocidos, de la sociedad. Por tanto, aprender en una comunidad virtual es posible, es una forma de redefinir nuestra metodología de aprendizaje, es incentivar la construcción de un aprendizaje con responsabilidad, con perspectivas compartidas. Una comunidad virtual se sostiene por la interacción entre sus miembros, pero debe de ofrecer algo más que fomentar esa interacción. Pongamos atención a la siguiente imagen:

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Un aprendizaje eficaz dentro de una comunidad virtual se define cuando el aprendizaje se centra en los miembros de la comunidad, se enfoca en generar conocimiento y en retroalimentar las experiencias generadas, ofreciendo la oportunidad de potenciar el aprendizaje informal.

Aprender continuamente y organizar el conocimiento es posible a través de un grupo de aprendizaje en línea.

 

 

 

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El “qué” y el “cómo”

“Quien piensa poco, se equivoca mucho.” Una frase atribuida a Leonardo da Vinci, un personaje de personajes, una personalidad polímata (una mente divergente, pues). Traigo a cuento a Leo, porque es un referente indiscutible para aquellos que nos sentimos atraídos por una mente curiosa y diferente, que supo magistralmente convinar su/s “qué/s” con su/s “cómo/s”.

Cada loco con su tema, es el lema que se sigue aplicando en la actualidad, donde alguien es un especialista connotado en cierta materia, eso es lo que se espera, es por ello que escuchamos muy poco de aquellos que suelen combinar distintas disciplinas, que suelen conjugar y relacionar distintas “realidades”, por eso la época del Renacimiento nos sigue impresionando por tan “combinada complejidad”.

Si tratamos de definir el significado de inteligencia asumiendo que no hay escala posible que pueda medirla, ni que se pueda ser inteligente por tal o cuál razón, sino más bien, por el modo en que puede desarrollarse. Esta es una “definición” no presisa, lo sé, pero hasta ahora los que estudian de buena fe este concepto dentro de las ciencias, siguen sin poder definirla del todo (según mis fuentes consultadas). Lo único que sí es cierto, es que no hay trucos, para conquistar esa propiedad del cerebro que es la inteligencia. Planificar el futuro, predecir ciertas situaciones para mañana, son indicios de tenerla (ok, aquí que cada quien cuente cómo le va en la feria). El origen de la inteligencia se presenta por el hecho de poder simular nuestro futuro. Así lo hicieron nuestros antepasados (predecir) por el hecho de haber surgido cambios en su entorno. El cambio ha sido imprescindible para el desarrollo del hombre.

Pero volvamos al punto del “qué” y el “cómo” dentro de nuestra existencia. El tiempo en el que estamos actualmente no se define porque la tecnología nos facilite y resuelva todo (una idea equivocada para nuestro presente lleno de información y conocimiento), sino por la complejidad que afecta a todos los campos posibles de conocimiento, presisamente por la inmensidad de información. Hay un panorama extenso por conocer y dominar en esta era de la “sociedad del conocimiento” y es muy importante concebir la idea de saber aprender, de no solo recordar, sino saber entender y de cómo es que están organizadas las cosas. Mover nuestras ideas de un punto a otro. Todo cambia muy rápido, esa es la única certeza. Hay que tener presente la relación e integración de diversos conocimientos y habilidades.

Los científicos y técnicos viven su propio mundo, muy inmersos en el cómo de las cosas y las situaciones, otros están del otro lado de la línea, concentrados en lo que hacen esas cosas y en qué suscitan esas situaciones. Los que crearon saber en el Renacimiento unificaban el “qué” y el “cómo” del conocimiento, esa es la combinación compleja.

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¿Sabemos usar la tecnología que tenemos?, ¿cómo es que desempeñamos nuestro trabajo actualmente?, ¿sabemos las decisiones que hay que tomar?, ¿de qué manera evoluciona nuestro campo profesional?, ¿cómo es que aprendemos?, ¿qué estamos aprendiendo?, ¿cómo es que funciona esta sociedad del conocimiento?, ¿nos consume la información?, ¿hacia dónde va nuestro conocimiento?, ¿qué futuro tendrá nuestra realidad?

Las preguntas son de tarea.

¡Señor, despiértanos alegres y danos conocimiento!

Aprender siempre supone cambiar algo en quien emprende dicha causa. Lo que alguien pueda aprender y cómo lo aprenda depende de la intención con la que desee aprender. Entonces, esto significa que aprendizaje no es más que asimilar experiencias determinadas que produzcan cambios en la forma de ver el mundo, es una manera de poder reconstruir cómo se aprendió lo aprendido y todo esto se concreta en nuevas habilidades, aptitudes, percepciones. Esto implica la posibilidad de abrir y explorar nuevos contextos. En cada ocasión que se busque aprender puede hacerse mucho mejor que la oportunidad anterior. Lo antes dicho es pertinente mencionarlo porque (sinceramente) debemos recordar lo poco que en realidad sabemos del mundo, o dicho de otra manera, lo mucho que sabemos sobre muy poco y después de eso, el mundo sigue siendo igual de misterioso.

No nos olvidemos que el hecho de aprender cobra mucha más relevancia cuando se asume con convicción y placer. Podemos argumentar esa convicción como la determinación para empezar a transitar esos luminosos caminos.  El placer lo podemos definir como la forma menos odiosa del aburrimiento. Aquel que emprenda dicha causa, con una mezcla sutil de estos dos conceptos, puede definirse como aprendiz, pues es este el que conoce la diferencia entre placer y deber cuando se aprende, pero sobre todo cuando aplica esa diferencia a aprender para volver a hacerlo: consecutivamente, sin límites, a su propio ritmo e intereses, recogiendo ideas (profundizando en las mismas), haciendo preguntas, replanteándose las respuestas y asumiendo ese papel todos los días, tantas veces así lo decida.  Y no importa la circunstancia en la que se encuentre, no importa el panorama y los nuevos entornos en los que aprenda, siempre tendrá razones de sobra para desafiar el espacio y los tiempos, para aprender lo que no se le ha enseñado, para robustecer su autonomía.

Dentro o fuera de la red de redes, el objetivo de la era del conocimiento advierte cambios en todos los contextos posibles que pueda imaginarse la sociedad. Un aprendiz en esta era suma las características anteriores a su flexibilidad para dirigir su propio conocimiento, impulsado por las tecnologías de la información, aprendiendo y reaprendiendo en el contexto de “masivo y conectado”, ahora su conocimiento puede ser magnificado por el libre intercambio del mismo, generando su propio desarrollo y expansión. En estos tiempos ya no solo se intercambia con eficacia e inmediatez, sino también existe la valiosa oportunidad de crear con otras personas.

Reafirmemos pues, el valor que podemos otorgarle al término “crear” en estos tiempos donde están presentes las misceláneas de la información, ¿cómo es que podemos asumirnos como aprendices con la total convicción de abrir nuevos caminos hacia el conocimiento, un conocimiento por el dulce y gratificante acto de aprehender? Todo este panorama no es casualidad, pues esta ocurrencia 2.0, es algo que no esperábamos, ¿o si?

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Desaprendiendo, que es lo importante.

La realidad suele ser ingrata. A eso que no le encuentras ni sensata cabeza ni las patas bien puestas, lo desvelas por completo. Pues resulta entonces que desaprendiendo comienzas a aprender. Re-Aprender a concebir y discutir los conceptos antes aprendidos. Re-Aprender lo aprendido implementándolo de manera diferente. ¿Resultará complicado poder redefinir nuestro concepto de Educación? Con todo esto que nos invade hoy día de información y tecnologías ¿será suficiente? ¿Dónde parte y dónde termina el proceso de desaprender para poder re-organizar, re-evolucionar, re-definir y realizar, uno de los preceptos más añejos que conocemos; “Educación”? Ya ni hablar de los modelos, métodos y todos sus etcéteras que pecan de necios y arcaicos. Instrucción, proceso de, formación, sistema de corrección, conjunto de, destinada a, acción y efecto de… ¿De? ¿De qué, de quién? ¿De dónde salió el ímpetu y el propósito de la Educación, que no ha conseguido evolucionar? ¿La Educación es sufrida y discutida porque es compleja o porque tiene complejos? ¿Por qué?

El futuro está de moda, y la Educación siempre está de moda. ¿Cuándo la hacemos permutar? El proceso ha comenzado. Ya nos estamos preguntando… en dicho objetivo, comencemos desaprendiendo y nada será triste re-cuerdo.

Desaprender...-CANVAS